
¿Por qué sus calefactores de techo se estropean con frecuencia? (Y cómo solucionarlo)
Aquí hay un pequeño secreto sobre los calefactores de techo fabricados en fábrica: rara vez es el elemento calefactor el que se daña. Por lo general, el verdadero problema radica en la conexión entre el cable y el tubo de cuarzo.
Cuando estos aparatos funcionan a plena potencia, ese punto de conexión sufre mucho estrés. Si el sellado no se realiza adecuadamente, el aislante pierde su eficacia. Se convierte en carbono, comienza a filtrarse electricidad, y entonces… ¡el aparato deja de funcionar!
El problema del sellado
Muchas fábricas simplemente usan algún tipo de adhesivo básico o silicona barata para sellar las conexiones. En entornos industriales donde los aparatos funcionan 24/7, eso conduce al desastre.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos sellos de calidad OEM para lograr un sellado hermético. ¿Por qué? Porque si incluso una pequeña cantidad de oxígeno o humedad llega a esa cámara de gas halógeno, el filamento se oxida y se rompe. Así de simple.
Además, hay que tener en cuenta la física: el cuarzo y el cobre no se expanden al mismo ritmo cuando se calientan. Se expanden y contruyen de manera diferente. Sin un buen amortiguador que absorba ese movimiento, el sello se agrieta. Una vez que eso ocurre, el revestimiento del cable queda expuesto al calor extremo del calefactor, lo que acelera su deterioro.
Cómo mantenerse seguro (y evitar cortocircuitos)
Cuando los sellos fallan, se produce un “creepage”. En otras palabras, el aislante se vuelve frágil y la electricidad comienza a fluir entre los cables. Para evitarlo, utilizamos recubrimientos de fluoropolímero resistentes al calor y sellos precisionados. Estos mantienen su resistencia incluso cuando el aparato está muy caliente.
Un consejo rápido: revise los soportes de montaje. Si el calefactor está mal colocado, esto ejerce presión sobre los cables. Combinada con el calor extremo, incluso un sello competente puede romperse.
¿Vale la pena pagar más?
Sí, los sellos de alta calidad cuestan más al principio. Pero piense en la alternativa: ¿realmente quiere seguir reemplazando estos calefactores cada seis meses? Es una molestia. Su equipo de mantenimiento está cansado de subirse a escaleras, y cada fallo representa otra interrupción en su línea de producción.
Pagar un poco más ahora significa que podrá olvidarse de estos problemas y dejar que los aparatos hagan su trabajo sin problemas.