
Cómo hacer que su pizza esté lista en 90 segundos
Imagínese reducir el tiempo de cocción de cinco minutos a solo un minuto y medio. Esa es la diferencia entre un cliente que espera pacientemente y uno que se pregunta dónde está su comida.
Al reemplazar el sistema de calentamiento tradicional por tubos de radiación infrarroja halógena en un horno rotativo, no solo acelera el proceso de cocción, sino que también cambia la forma en que funciona el calor.
Todo se trata de la radiación.
La mayoría de los hornos desperdician tiempo calentando primero el aire. Los tubos de radiación infrarroja halógena evitan este paso intermedio; envían radiación de onda corta directamente sobre la masa de la pizza.
Dentro de estos tubos hay un filamento de tungsteno envuelto en cuarzo de alta pureza, y todo está presurizado con gas halógeno. Suena técnico, pero aquí está el resultado práctico: el filamento puede alcanzar temperaturas muy altas sin quemarse. Esto significa que mucha más energía llega a la pizza en una fracción del tiempo habitual.
Configuración adecuada
Si está considerando usar estos tubos en un sistema rotativo, preste atención a la densidad de potencia. Quiere tubos de alta potencia en un espacio reducido, para lograr un aumento rápido de temperatura.
Pero tenga cuidado con la fuente de alimentación. Debe ser precisa. Si intenta usar un tubo de 230V con 200V, no solo perderá algo de calor, sino que perderá mucho más.
La buena noticia es que su instalación es sencilla. Utilizan conectores estándar como R7 o SK15, así que puede instalarlos fácilmente cuando sus lámparas antiguas dejen de funcionar.
El problema: la intensidad
Aquí radica la dificultad. La radiación infrarroja de onda corta es muy potente. Si la velocidad de rotación no se ajusta adecuadamente, la pizza quedará quemada en algunas áreas y cruda en otras. Es necesario encontrar el equilibrio perfecto entre la potencia y la velocidad de rotación para evitar esos problemas.
Mi consejo: utilice un sistema de control por zonas. En lugar de aplicar un calor intenso de una sola vez, divida el área de irradiación en varias zonas separadas. Puede aplicar calor intenso durante los primeros 30 segundos, y luego disminuirlo a medida que el queso comience a burbujear. De esta manera, la pizza no se quema, pero aún así se logra cumplir con el plazo de 90 segundos.